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Doble pugna en España por un expolio nazi

1998
1970
1945
ABC 4 May 2021
By Natividad Pulido Madrid

El Gobierno polaco, por un lado, y los cuatro herederos de la colección del Castillo de Goluchów, por otro, reclaman a España ‘Mater Dolorosa’ y ‘Ecce Homo’, dos tablas atribuidas a Dirk Bouts, que fueron incautadas por los nazis en 1941 y las adquirió, de buena fe, el Museo de Pontevedra en 1994. ABC entrevista al conde Adam Zamoyski, uno de los legítimos propietarios

Resulta sorprendente que haya dos reclamantes de un mismo país (Polonia) pugnando entre sí para que otro Estado (España) les devuelva ‘Mater Dolorosa’ y ‘Ecce Homo’, tablas atribuidas al pintor Dirk Bouts (Haarlem, h. 1420-Lovaina, 1475), que fueron expoliadas por los nazis y se hallan en el Museo de Pon- tevedra. Por un lado, las reclama el Gobierno polaco. Por otro, los cuatro herederos de la colección del Castillo de Goluchów, cerca de Poznan, que son los legítimos propietarios. El Ministerio de Cultura español ha abierto un procedimiento destinado a verificar la titularidad de las tablas. La Abogacía del Estado estudia la situación para emitir un informe. El despacho Ramón y Cajal Abogados representa a la Comisión para el Arte Saqueado en Europa y a los cuatro herederos. De momento, las tablas se hallan expuestas en el Museo de Pontevedra hasta que Cultura, en cuyo tejado está la pelota, se pronuncie.

«España, junto con otros 43 países, se comprometió en 1998 en la Conferencia de Washington sobre Bienes del Holocausto, y de nuevo en la Conferencia de Praga sobre Bienes del Holocausto en 2009, a permitir la restitución del arte saqueado por los nazis a sus legítimos propietarios. Esperamos y confiamos en que el Gobierno español permita pronto la devolución de nuestro díptico saqueado a los cuatro herederos, que somos sus legítimos propietarios», dice en una entrevista con ABC Adam Zamoyski (1949), historiador (es biógrafo de Napoleón y Chopin) y uno de los herederos, junto con sus hermanos y su primo el Príncipe Adam Czartoryski.


Adam Zamoyski

¿Por qué se produce esta doble reclamación?

—Estos dos cuadros formaron parte de nuestra colección familiar privada, situada en el Castillo de Goluchów, hasta 1939. La colección había sido creada en París en la segunda mitad del siglo XIX por mi tía abuela Izabela Czartoryska-Dzialynska, a partir de obras de arte procedentes del antiguo Egipto, Gre- cia, Roma y Europa occidental. Goluchów era el hogar de la familia Czartoryski, y allí crecieron mi madre, Elzbieta, y sus hermanos. Los cuadros de Dirk Bouts y muchas otras obras de la colección de mi familia fueron confiscados por los alemanes en 1941. Hoy en día, hay cuatro herederos de esta colección familiar: mi primo Adam Czartoryski de Borbón, mi hermano, mi hermana y yo mismo. Los tribunales de Varsovia confirmaron en 1991 nuestros derechos de herencia exclusivos sobre la Colección Goluchów. Por tanto, los únicos propietarios de los dos cuadros que se encuentran en Pontevedra somos los cuatro herederos. Nuestros derechos de propiedad exclusiva sobre los cuadros saqueados están reconocidos en todos los países y están consagrados en acuerdos internacionales desde 1943, incluidos los Principios de la Conferencia de Washington de 1998. Establecen que el arte saqueado debe ser devuelto a sus legítimos propietarios. Pero el actual Gobierno polaco parece haber decidido que todo lo que fue saqueado de Polonia por los nazis pertenece a la nación polaca, y no al pueblo al que fue robado.


La madre del conde, Elzbieta, el día de su boda, en el castillo de Goluchów el 26 de junio de 1929

—A través de la Comisión para el Arte Saqueado en Europa han podido recuperar piezas expoliadas de la Colección de Goluchów. ¿Cuántas fueron saquea- das, cuántas se han reclamado y cuántas les han devuelto?

—En vísperas de la guerra, en el verano de 1939, mi abuela empaquetó los objetos pequeños más valiosos de Goluchów y los envió a Varsovia, donde los hizo tapiar en el sótano de su casa. Cuando los alemanes llegaron al Castillo de Goluchów, se apoderaron de todas las cosas de valor. Se dieron cuenta de que se habían llevado muchas obras de arte y en 1941 amenazaron a mi abuela con enviarla a un campo de concentración si no las entregaba, y así lo hizo. Todos los objetos incautados por los alemanes, del Castillo de Goluchów y de la bodega de Varsovia, fueron llevados a Alemania. Al final de la guerra, algunas obras fueron devueltas a la Polonia comunista, donde fueron confiscadas por el Estado. Otras se dispersaron en el mercado internacional de arte y llegaron a museos y colecciones privadas de Occidente.

A lo largo de los años, la familia ha conseguido recuperar una docena de objetos o negociar una compensación con los museos o particulares que los tenían. Nuestros esfuerzos por recuperar las obras de arte incautadas comenzaron inmediatamente después del final de la guerra. A principios de la década de 1950, mi padre consiguió localizar y recuperar dos esmaltes medievales de Limoges que encontró en el Museo de Bellas Artes de Boston, y contó con el apoyo del Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En 1953, mi padre recuperó en Alemania una pieza de cristal paleocristiana del siglo IV gracias a la alerta de un funcionario del Gobierno estadounidense. En 2002, recuperamos un dosel persa medieval del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles y en 2004, un relicario del siglo XV de la Abegg-Stiftung de Riggisberg (Suiza). En todos los casos desde la caída del comunismo en 1989, el Gobierno polaco apoyó nuestras reclamaciones, como el ‘Retrato de un cortesano’ de Jan Mostaert, que el Museo de Bellas Artes de Virginia en Richmond (Virginia) quería devolvernos como sus legítimos propietarios, y la Embajada de Polonia en Washington nos ayudó.

El ministro de Cultura polaco nos escribió una carta en la que decía que «el Gobierno de la República de Polonia apoya plenamente a los herederos del patrimonio de Goluchów en sus esfuerzos por recuperar las obras saqueadas en la II Guerra Mundial». En 2006, los herederos otorgaron un poder a la Comisión para el Arte Saqueado en Europa, con sede en Londres, único organismo con autoridad legal para actuar en nuestro nombre. En 2008, con su ayuda, recuperamos tres bases de vidrio dorado del siglo IV del Museo de Israel, en Jerusalén, y una cruz procesional medieval de Austria, con el apoyo del Gobierno austriaco. El Gobierno actual de Polonia ha adoptado un punto de vista muy diferente y está actuando sin ningún acuerdo ni autoridad legal de los herederos.

—En una entrevista con ABC, el Príncipe Adam Czartoryski dijo que en 2016 donó (aclaró que no fue una venta) a Polonia la colección familiar, que se halla en el Museo Czartoryski de Cracovia, porque el Estado polaco podría haberla confiscado. ¿Hay riesgo de que la colección del Castillo de Goluchów sea confiscada por el Estado polaco?

—Al final de la guerra, en 1945, los comunistas confiscaron masivamente las fincas y la propiedad privada. El contenido de las casas confiscadas fue hurtado por los funcionarios o enviado a museos y otras instituciones estatales. Lo mismo ocurrió con los objetos saqueados por los nazis que se recuperaron en Alemania. Con la caída del comunismo en 1989, esperábamos poder recuperar al menos algunos de nuestros bienes que aún quedaban en Polonia, como había sucedido con las familias de la República Checa, pero nuestro optimismo era infundado. Tras un largo proceso judicial, nosotros y otras familias hemos conseguido recuperar algunos edificios que poseíamos, pero no su contenido. Esto incluye todas las obras de arte de nuestra colección familiar en el Castillo de Goluchów, que el Estado polaco se negó a devolver. Incluso los álbumes de fotografías familiares de mis padres están en un archivo de Varsovia, y tengo que escribir cartas de súplica para obtener copias. Lo que pocos occidentales saben es que, treinta años después de la caída del comunismo, esa misma mentalidad sigue imperando en las instituciones polacas, la judicatura y los círculos de Gobierno. Cuando Polonia dice que el díptico debe ser devuelto a Polonia y que podemos reclamarlo una vez que esté allí, todo el mundo debería darse cuenta de que eso sería imposible. Nunca seríamos capaces de recupera lo y llevarlo a casa.

'Mater Dolorosa' y 'Ecce Homo', tablas atribuidas a Dirk Bouts

—¿Cuándo se descubrió el paradero de este díptico en el museo español? —


La Comisión para el Arte Saqueado en Europa descubrió que el díptico llegó a España desde Alemania. Una vez que descubrimos la ubicación en Pontevedra, la Comisión presentó una reclamación en nuestro nombre al Museo de Pontevedra y al Gobierno español. Cuenta con el apoyo oficial del Gobierno britá- nico, que desea que las pinturas sean devueltas a los herederos y así lo ha expresado al Gobierno español.

—¿España ha dado ya luz verde a que el díptico salga del país?

Esperamos que el Ministerio de Cultura y el Museo de Pontevedra confirmen que nos será devuelto pronto.

—El Museo de Pontevedra afirma que compró el díptico, sin saber que su procedencia era ilegal, en 1994, junto con tres centenares de obras del empresario y coleccionista José Fernández López. Las tablas aparecieron en Madrid en 1973. Usted es historiador. ¿Sabe cómo llegaron a España?

—Estoy seguro de que el Museo de Pontevedra compró los cuadros de buena fe. Pero su trayectoria desde que fueron incautados por los nazis en 1941 es difícil de seguir. Los cuadros aparecieron en el mercado de arte español en 1973. Una teoría es que llegaron a España como parte de un gesto de buena voluntad de Hitler hacia Franco; al parecer, Hitler envió una cantidad de arte sacro a España para reemplazar el destruido durante la Guerra Civil.

—El Museo de Pontevedra pidió en 2020 un informe a Ana Diéguez-Rodríguez, especialista en pintura flamenca y directora del Instituto Moll. Llegó a la conclusión de que este díptico no es de Dirk Bouts, sino del taller de su hijo, Albert Bouts. Hipótesis que, según dice, ya apuntó Valentine Hendericks en una monografía del pintor en 2011. ¿Qué opina de esta atribución?

—No soy un historiador del arte, por lo que no puedo expresar una opinión. En la documentación familiar de la colección publicada en 1913 y 1929, los cuadros figuraban como de Rogier van der Weyden, y cuando los nazis se apoderaron de ellos en 1941 los registraron como de Dirk Bouts.

—¿Qué material han aportado a España para reclamar su propiedad? —

Tenemos la suerte de que todos los objetos de la Colección Goluchów han estado siempre muy bien documentados. La colección fue reunida por mi tía abuela en la segunda mitad del XIX (murió en 1899), y la publicó en detallados catálogos ilustrados. Cuando los alemanes la incautaron, inventariaron y foto- grafiaron todos los objetos antes de enviarlos a Alemania. Después de la guerra, el Gobierno polaco documentó todos los objetos incautados en Goluchów en varios volúmenes publicados en la década de 1950. En 2000 el Ministerio de Cultura polaco publicó estos dos cuadros en un volumen. Aparecen ilustrados y sus propietarios registrados como ‘Las Colecciones de los Príncipes Czartoryski en Goluchów’. La Comisión para el Arte Saqueado en Europa y nuestros abogados han facilitado a las autoridades es- pañolas todo el material pertinente.

Polonia

«El Gobierno polaco parece haber decidido que todo lo que fue saqueado del país por los nazis pertenece a la nación, y no al pueblo al que fue robado»

España

«Confiamos en que el Gobierno español permita pronto la devolución del díptico a los cuatro herederos, que somos sus legítimos propietarios»

Gran Bretaña

«Nuestra reclamación cuenta con el apoyo del Gobierno británico, y así se lo ha expresado al Gobierno español»

Obras escondidas

«Mi abuela escondió las obras, pero los alemanes la amenazaron con enviarla a un campo de concentración si no las entregaba, y así lo hizo»

Hitler y Franco

«Una teoría es que estas tablas llegaron a España como parte de un gesto de buena voluntad de Hitler hacia Franco»

Restitución

«La familia ha conseguido recuperar una docena de objetos o negociar una compensación con los museos o particulares que los tenían»


 

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